domingo, 20 de junio de 2010

Algo Sobre mí

Nací un siete de diciembre a las ocho de la mañana de mil nueve cientos cincuenta y nueve, un día muy lluvioso de viento y mucho frío, en una aldea de montaña en una de las casas mas alejadas y con muy buenas vistas y sol de mi parroquia, Mis padres y familia eran muy humildes y pobres, vivíamos del campo de trabajar las tierras y con algunos animales; hasta los seis meses de edad fui como otro niño cualquiera era sano y fuerte y crecía con todo el cariño des mis padres, abuela, y vecinos cercanos; Pero en esa fecha cuando cumplía justamente los seis meses de edad, cuando aun era solo un niño inocente e inofensivo, un infarto cerebral paralizo mi vida, no había medios ni especialistas cercanos, no había adelantos como hoy, lo mas cercano estaba a ciento sesenta kilómetros de distancia, mis padres y abuela, vieron su impotencia y tristeza al verme por tres días en coma cerebral, estaba como muerto, no me movía, no reaccionaba a nada ni podía comer, solo una mujer, una vecina llamada Emilia veía esperanzas y daba ánimos a todos, ella no se desanimaba ni cansaba en velar por mi al igual que mi familia, era una mujer con mucha Fe, y mi vida quedo marcada en ella y la de ella en mi; Pasados los tres días me desperté, y pudieron empezar a alimentarme de nuevo, ya me consideraban muerto y los vecinos rondaban la casa haciendo visitas constantemente, con los días fueron alimentándome aunque mi cuerpo seguía paralizado, poco a con el tiempo recupere la movilidad de mis manos pero mis piernas quedaron paralizadas, mis extremidades izquierdas temblaban, no había medicinas no había dinero, solo cariño y fuerzas para sacarme adelante, estaba empezando una lucha contra el tiempo que solo yo mismo podría vencer, cumplí los dos años y solo me arrastraba con mis manos por el suelo en una cocina de tierra sobre una manta extendida, a es edad con dos años por los consejos de médicos cercanos que aun desconocían lo que había sufrido, me compraron una bicicleta de tres ruedas, parece extraño una bicicleta para quien no puede mover las piernas, pero así fue, me amarraban a ella de pies y manos para que intentara moverme, así me tenían horas y tuvieron mas de siete años, era lo que mas podían hacer, por lo que me han contado y aunque yo también me recuerdo de todo ese sufrimiento, no me quejaba ni lloraba solo luchaba y peleaba cada día por poder moverme mas, cuando iban mis padres trabajar al campo me llevaban en una especie de hucha grande hecha por mi padre de madera, y allí me tenían para poder trabajar ellos; desde un principio me ponían una inyección un día y dos al siguiente y así seguí la rutina hasta que cumplí los doce años, una de ellas era compuesta y me la ponían un día si y otro no era tan dolorosa que esa si me hacia llorar siempre, así fui pasando mis primeros años sin moverme por mi mismo, me llevaban a una escuela cercana de una mujer de que daba clases para niños pequeños, se llama Irene, y fue mi mejor profesora, por su cariño, por su entusiasmo por su amor por mi y sacarme adelante, era sobrina de Emilia, de quien hable antes y quien me ponía las inyecciones y mas se preocupaba por mi salud, eran mi familia eran personas que nunca podré olvidar, como mis dos compañeros y mejores amigos de infancia un poco mayores que yo, Moncho del Outeiro y Suso do Rego, dos compañeros que me iban a buscar y llevar a casa a cuestas o sobre sus hombros; Quedan muchos recuerdos y personas que no daría nombrado ni escrito; A los casi ocho años arrastrándome por el suelo con mi abuela en la casa conmigo un día pude ponerme en pie y empezar a mover las piernas apoyándome por las paredes y escasos mubles que había, ya iban siete años de bicicleta, siete años de lucha y esfuerzo, de superación y sufrimiento, pero ese día con la ayuda y entusiasmo de mi abuela empecé a andar mis primeros pasos a los ya casi ocho años de edad, a partir de ahí no pare en ejercitarme mas y mas cada día y en pocos años mas ya corría como cualquier otro niño y seguí luchando y esforzándome cada día mas; pero la suerte no estaba de mi lado, y a los doce años empecé a perder mis oídos, y las inyecciones que me habían puesto por tantos años no eran lo que yo necesitaba, y solo me crearon problemas que aun arrastro el día de hoy; A los trece años ya trabajaba con mis padres y hacia vida normal, me gustaba mucho correr y a los dieciséis empecé a correr en maratones populares, corría mas de doce kilómetros cada día, y asi conseguí ganar algunos premios y ser uno de los mas rápidos y fuertes de esta especialidad en muchos kilómetros ala redonda; Nunca tuve un camino de rosas y todo lo tuve que aprender por mi, pues ala escuela publica solo fui tres años, pero yo conseguí salir adelante, siempre con dificultades y problemas, pero siempre luchando, llevando muchos palos de la vida y muchos mas de las personas en quien deposito mi confianza, mi cariño y toda mi atención; La vida es muy bonita e ilusionarse con algo que se puede alcanzar es lo mas bello que uno puede realizar, con su cariño y su lucha día a día, no se pueden perder las esperanzas ni dejarse caer, hay que olvidar el día de ayer y luchar para vivir y ser feliz hoy y mañana, sin plantearnos unas metas alo lejos, porque no sabemos que puede suceder antes de terminar el día, disfrutar del presente y luchar, por lo que mas amamos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario